sábado, 21 de julio de 2012

La Protección Civil como prevención de desastres.

En el blog de los compañeros Abuelos Cebolletas, han publicado una entrada bastante interesante acerca de lo que representa Protección Civil, y que te copiamos a continuación. El original, lo puedes leer pinchando en el siguiente enlace. Está redactado por Nieves Guitián, Geóloga y Vicepresidenta de la Federación Europea de Geólogos, además de ser Ex-directora de la Escuela Nacional de Protección Civil. Muchas gracias por la entrada Abuelos Cebolleta:

"La seguridad de las personas, de los bienes y del medio ambiente, es uno de los pilares fundamentales del estado de derecho. En muchas ocasiones la seguridad se basa en la educación del propio ciudadano que, con una actitud responsable, puede evitar tragedias como los accidentes de tráfico o los incendios forestales. También la educación es el arma más poderosa de toda sociedad avanzada para conseguir el respeto de unos hacia otros y cambiar las actitudes prepotentes o machistas por comportamientos civilizados. Esta base educacional es la raíz común de problemas aparentemente tan diversos como la seguridad de muchas mujeres o los accidentes de tráfico.

La protección civil es una de las ideas más antiguas de la humanidad, pues ya en Atapuerca, según Bermúdez de Castro, había abuelas que cuidaban de los nietos, y jugaban un papel muy importante para perpetuar la especie y conseguir mayores tasas de crecimiento demográfico. Sin embargo, muchas personas sólo saben de la existencia de la protección civil porque en las fiestas del pueblo o localidad, ven a unos señores con unos atuendos de colores vivos (naranja y azul) en donde se puede leer "Protección Civil".
  
La Protección Civil es, para entendernos, la gestión de emergencias, pero a mí me gusta más hablar de protección civil porque en realidad transmite un concepto mucho más interesante y profundo. En realidad, es la seguridad de las personas, bienes y del medio ambiente. Seguridad que, en primer lugar, parte de la prevención, que va ligada a la educación, no podríamos ser evolucionados. Actuar cuando el accidente o catástrofe ya se ha desatado, no es más que ir a salvar lo que se pueda cuando ya no tiene remedio. Construir donde puede haber terremotos sin una norma sismorresistente o con materiales inadecuados; o donde puede haber riadas periódicamente; o donde existen otros riesgos tecnológicos que pueden provocar desastres, sin poner las barreras adecuadas, es ante todo, hacer unas inadecuada política de prevención, la cual culminará necesariamente, tarde o temprano, en catástrofe, como se ha demostrado muchas veces en la historia de la humanidad.
  
Posteriormente a la prevención, tenemos la planificación, como etapa en la que, conociendo y valorando los riesgos existentes, debemos planificarlo todo para que, si ocurre algo, se pueda actuar de la forma en la que se aporte la máxima seguridad a los ciudadanos y a toda la sociedad, con sus estructuras incluidas. En algunos casos, hay redes de alerta que ayudan a anticiparse al posible daño.
  
Siguiendo con el ciclo, en caso de que ocurriese alguna desgracia, será la fase de intervención la que disponga de los medios humanos y materiales para mitigar los daños, con la rehabilitación y reconstrucción posteriores. El 112 que todos conocemos es principalmente un instrumento para actuar más rápido y mejorar la coordinación durante la intervención.
  
Todo eso es la protección civil. Pero volviendo a la prevención que es la gran clave de la seguridad de todos, cuando hay concentraciones humanas, como ocurre en fiestas o eventos, estadios, centros comerciales y demás instalaciones, resulta fundamental disponer de un plan preparado para prevenir posibles daños. En este sentido, las administraciones locales deben contar con dispositivos de prevención. Para ello, se dotan de voluntarios de protección civil, personas que no perciben retribución alguna por su trabajo para la comunidad, y a los que todos les debemos tanto.
  
Muchos municipios de la Comunidad de Madrid disponen de su sistema de protección civil, creando además redes de personas que no sólo están ahí para cuando hay un problema, sino que asesoran en prevención, dan charlas en colegios motivando y sembrando responsabilidad en los jóvenes y, además, ayudan a instituciones como albergues sociales, residencias para mayores, hospitales, colegios...a tener unos planes anti-incendios, a hacer simulacros, etc...En definitiva, ayudan a mejorar la seguridad de todos.

El valor económico y social del voluntariado de protección civil es inmenso. Se trata de personas que conocen bien su zona y que, por su cercanía, pueden actuar con más rapidez frente a la emergencia. Además, actúan como buenos profesionales en múltiples circunstancias y, lo más importante, ponen su máximo empeño en que haya una mayor cultura de la seguridad dada su proximidad a los ciudadanos.

Sirvan estas líneas para agradecer a los más de 60.000 voluntarios de protección civil que hay en nuestro país, su magnífica labor de prevención. ¡Cuántas veces no ha habido noticia gracias a vuestro trabajo!

La educación para la prevención nos atañe a todos y no nos podemos permitir la pérdida de ninguna vida por imprudencia o desconocimiento del riesgo. Todos en algún momento podemos ser voluntarios, inyectando sensatez o manifestando nuestra convicción en la prudencia y en la madurez como valores a defender en nuestras acciones. 

Nieves Sánchez Guitián

Vicepresidenta de la Federación Europea de Geólogos

Ex directora de la Escuela Nacional de Protección Civil"